“ Espejito, espejito mágico quien es la más guapa de la habitación…” Así comenzaba un cuento muy popular y a la vez cruel donde una mujer egocéntrica y perversa se jactaba de ser la más bella del lugar, hasta que su propio espejo, con personalidad propia y vida propia, se enfrentó a ella y consiguió decirle que existía otra más guapa que ella. Presa de la cólera quiere terminar con ella y ya conocemos todos el desenlace del cuento.

 

Vivimos en un mundo donde los cuentos y las fantasías no parecen estar tan lejos como habíamos pensado: Queremos ser los más guapos, los que se visten mejor además de ser triunfadores y ganadores.

 

El otro día por la calle vi a dos mujeres musulmanas, con sus trajes largos, su velo en la cabeza, pero me llamó la atención que sus vestidos fueran de un color muy claro (azul el de una y verde el de la otra) una vez admitida la vestimenta y las creencias de la cultura musulmana ahora nos vuelve a llamar la atención el color, a lo mejor estoy equivocada pero creía que utilizaban colores oscuros.

Cuando vemos a alguien que pasa por nosotros y nos llama la atención, por su vestimenta, porque no es acorde con los estereotipos actuales siempre nos giramos o nos quedamos desconcertadas, sobre todo las chicas, con su manera de vestir, Es tan importante la imagen hoy en día? La manera que vestimos es un escaparate interior nuestro? Vestimos porque se lleva y está de moda o es que nos gusta de verdad vestir así? El dinero invertido en esa ropa, marca principalmente, nos hace aumentar nuestro estatus en la sociedad y parecernos mejores? “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda” pero en nuestra sociedad actual parece ser muy importante.

 

El caso es que sea un hecho de cultura o cultural lo que llevamos puesto siempre nos ha marcado mucho y ha tenido un significado importante: Nuestro origen, la familia, religión, cultura costumbres… pero la moda lo ha adoptado de una manera impropia, globalizándolo y manipulándolo.

 

“Espejito espejito mágico, quien es la más guapa de la fiesta?”