El otro día, en una reunión con un grupo de amigas surgió el tema de la reencarnación. Como resultado fueron varios los puntos de vista, quizás la edad de cada una de nosotras, nuestras preferencias religiosas y que para debatir y tener tema de que hablar lo mejor era no tener los mismos puntos de vista.

La reencarnación es una creencia de budistas, hinduistas y taoístas y estaba presente en la antigüedad en griegos, romanos, budistas, hindús y egipcios. La reencarnación consiste en la emigración de nuestra esencia, alma, mente, energía y consistencia no en un cuerpo solamente sino varias veces, llegando a pasar con ello varias vidas. Leí una vez en un libro, no sé si era de Haruki Murakami que en la sociedad oriental, Japón por poner un caso, es un tema muy respetable y pueden llevarlo como una superación, como los llamados kami que su reencarnación desempeña funciones diversas.

Si hablamos en lo que queremos reencarnarnos en otra vida, y siendo un poco frívolos, a mi me gustaría ser un perro, por su vida austera, tranquila quizá demasiado permisiva a los cambios, en ningún caso sería un gato: independiente, soberbio y un poco egoísta. Dentro de las plantas creo que sería una camelia, me gusta su olor y siempre en medio de muchas evitando llamar la atención, sin espinas como la rosa y un olor que envuelve y relaja.

Poder vivir varias vidas no deja de ser expectante, aprendiendo de cada una, nunca teniendo que repetir lo vivido de nuevo por no aprender en el pasado.

Dicen que los grandes yoguis( maestros del yoga) hindúes pueden, mediante la meditación, observar sus vidas pasadas; para ello claro está, se necesita mucho aprendizaje y horas de dedicación.

Sin que sirva de precedente, algunas veces nos parece que ya hemos hecho algunas cosas y no recordamos cuando ni donde, por ello quizá nuestro aprendizaje no sea del todo experimental, y si un poco innato. Nuestra mente está claro que tiene un mensaje independiente, no siempre acorde con el cuerpo, pero necesita del cuerpo para poder transportarse físicamente. A veces

“la vida no es lo que soñamos, sino lo que imaginamos vivir” Amadeo Prado, pensador portugués del siglo XX.