Paula entrara triunfal y contenta en la oficina y todo hacía presagiar que nada malo podía traspasarla, pero la jefa la estaba esperando y no tenía muy buena cara. Había intentado convencerla diciéndole que tal vez las obras la hubieran retrasado, o un cambio de sentido en alguna de las calles le impidiera llegar tarde, no era normal que Paula llegase tarde y mucho menos faltase al trabajo. Cuando al fin apareció tenía la orden expresa de pedirle que se dirigiera al despacho de la directora lo antes posible, así que nuestra conversación quedaba pendiente hasta la hora del café, momento en el que esperaba con ansia que me contara esa alegría y ese brillo que notaba en sus ojos. Las cosas no andaban bien en el trabajo, había muchas reuniones con gente de otras delegaciones para una posible fusión de varias mutuas, por lo que tanto ella, ayudante de la directora, tenían mucho trabajo ese día, y según se prevenía sería una dura mañana de reuniones, llamadas de teléfono, y porque no? Dolores de cabeza y discusiones con los directores.

Ni que decir tiene que no pudimos quedar juntas a tomar nuestro café de todas las mañanas, y dudaba que en el momento de la comida con gente de la empresa, en el local habitual, pudiese resolver mis dudas y las ganas de hablarlo de Paula. Por e-mail le mandé un mensaje y le sugerí que podríamos quedar juntas para comer, cualquier cosa, bien en el chino o en el mejicano daba igual, nos serviría para despejarnos un poco y no tener las preguntas de la gente chismosa en la hora de comer. Me respondió que de acuerdo, le apetecía mucho la idea y le vendría bien para liberarse de ese dolor de cabeza que había comenzado nada más entrar en la oficina.

Decidimos ir al mejicano, nos encantaba ese lugar y ese camarero siempre tan atento con nosotras nos tenía embobadas. Entre plato y plato me fue contando la cita de la noche anterior: Nada más verlo, me dijo me pareció increíble que una persona como él accediera a ese tipo de situaciones: Era guapo, con buena presencia, no demasiado alto, estatura normal dijo, pero el libro en la mano le hizo salir de dudas ,levantarse de la mesa y presentarse.

-Perdona, no es una situación muy normal para mí, es la primera vez que tengo una cita a ciegas (loca pensé, como puedo decirle eso a un chico la primera vez que lo ves!)

-No te preocupes, te entiendo muy bien, para mí también es la primera vez. Así que te gusta leer?

-Sí, cuando el tiempo me lo permite me encanta leer libros, y como uno lo enganche no lo suelto hasta que termine. (Vaya ya he soltado otra barbaridad! Mejor voy a controlarme un poco y tranquilizarme)

Empezó a notar un ligero calor en sus mejillas, seguro que se estaba poniendo colorada, y eso la hacía sentirse muy incómoda.

-Una sonrisa cómplice salió de los labios de él. Nos sentamos? Me han dicho que aquí preparan un chocolate riquísimo!

Un chocolate? Pensó, lo que necesitaba en realidad era una copa, sentía que la había fastidiado y necesitaba tranquilizarse un poco.

-Paula te pones muy nerviosa cuando no conoces a alguien, eres tímida y te cuesta romper el hielo.

-Tímida? Si, si seguro que le resulté tímida, más bien pensaría que estaba un poco salidilla diría yo!

- Bueno pero un poco divertida estuviste, pero ya ves que tiene sentido del humor!

Me contó que se habían conocido hacía unos meses en una página de esas de solteros, se habían dado su correo electrónico y que desde entonces hablaban por el Messenger no muy a menudo, pero con frecuencia.

-Así que físicamente no os conocíais, pero cita a ciegas no era del todo entonces.

-Bueno sabía algo, pero no es lo mismo que tenerlo frente a ti y poder mirarle, no te parece?

-Algo de razón sí que tienes!

-Pensarás que estoy un poco loca,verdad? Y más en mí ser tan atrevida para estas cosas.

-Pues sí! Pero me gusta tu nueva faceta, y sobre todo el coraje que le pusiste.

-Me lo pensé mucho, no te creas! Es enfermero en el Xeral, y lleva pocos meses en Vigo, estuvo en otras ciudades antes de conseguir plaza fija cerca de su familia y de su gente de siempre. No era mucha la distancia que los separaba, pero los cambios de turno lo tenían quemado, y ya le había costado la relación con su novia.

-Vamos… que tiene novia?

-No, lo que pasa es que no estaba todo el tiempo que podía con ella, y eso le había costado la relación, la distancia al final hace estragos supongo. Estaba deseando volver a ver a la gente de antes, volver al ritmo frenético de esta ciudad bonita, pero loca a la vez. Seguimos hablando del trabajo de cada uno, ya sabes? Una manera de romper el hielo, original verdad?, la época de Universidad, de mi trabajo en la mutua, de mi carrera de empresariales que no tengo terminada, y creo que nunca terminaré!

Es más o menos de nuestra edad, y a que no , te imaginas? Estudió con nosotras! Estaba dos cursos por debajo nuestra, además era un chico tímido y retraído que apenas hablaba con nadie y se quedaba en los recreos en la biblioteca o en clase estudiando, así que seguro que pasó desapercibido para nosotras.

Por aquella época Paula y yo estudiábamos en el instituto Santo Tomás, y en los recreos nos juntábamos una pequeña pandilla de chicos y chicas en la parte de atrás del instituto. Yo, la más granuja! Me pasaba el tiempo tomándole el pelo a los chicos y Paula era mi voz de la conciencia, mi pepito grillo, que no dejaba de decirme que no acabaría bien. Los fines de semana apenas salía, le gustaba leer y siempre estaba ocupada, decía! Asi que sus relaciones con los chicos eran bastante esporádicas, no le gustaba atarse, adoraba su libertad, sus pinturas o su poesía, le encantaba escribir! . Con los años nos fuimos distanciando un poco, y ahora nos habíamos vuelto a encontrar y reencaminamos esa relación que teníamos un poco olvidada.

Hablaron y hablaron durante horas de todo un poco, de cine, deportes, sus gustos, ya no existía esa barrera con la que comenzara la tarde, y estaban más relajados.

-Esta mañana he recibido un sms de él dándome los buenos días, deseándome que tuviera un buen día, que le había encantado conocerme y que esta noche me invitaba a cenar.

-Caray Si que conectasteis bien! Me lo dicen hace unos años y no doy un duro por ti, ni te imaginas la de chicos que estaban colados por ti en el instituto, y tú con tus ideas de bombero no tenías más ojos que para los libros.

-Pues ya ves, ahora tengo tiempo para todo! jeje!

-Desde que vas a clases de yoga te me estás volviendo una mística de cuidado!jeje!

El tiempo de la comida se nos fue volando y llegamos a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja. La verdad es que nos sentó muy bien desahogarnos un poco.

Paula se quedaba en la oficina cuando yo me marché, asi que le mandé un mensaje diciéndole que tuviera suerte y se pusiera guapa. Aunque seguro, pensé, que cogería lo primero que encontrase en el armario y saldría pitando de casa por que llegaba tarde, era incorregible!

Llegando a casa, un pitido en mi móvil anunciaba la entrada de un sms, al leerlo comprobé que era ella: “ No te preocupes iré en vaqueros y una camiseta, y arreglarme… para que si ya soy guapa! Jeje! Namasté Uxía! “

Namasté Paula!

 

PARA VOS OLI E QUEIXA QUE PEDÍADES UNHA SEGUNDA PARTE, AQUÍ A TENDES, ESPERO QUE VOS GUSTE! BICOS